miércoles, 27 de julio de 2011

Mi corazón revienta de orgullo

En la última presencial Diego nos mostró un vídeo de un indio que hablaba de "abuelitas que alentaban los logros" y "maquinas que quedaban sin maestros" y chicos que aprenden solos. (¿Se acuerdan?)
Recuerdo que fue antes del corte del almuerzo que comentamos el vídeo y las cosas en las que no estábamos en descuerdo con el mismo...
Recuerdo que yo lo relacione con un articulo que había leído sobre que muchas veces antes que malos maestros se necesitan buenos programas (aquí), pero eso quedo ahí como flotando.
Todo esto viene a cuento para contarles una anécdota que me esta pasando: les puse la prueba semestral a mis alumnos (conejillos de india con los que pruebo algunas cosas como un científico malvado, pero con escrúpulos) en una red social. Una prueba proyecto en Edmodo, donde además de manejar la red tienen que trabajar con procesador de texto, mapas mentales y demostrar lo aprendido.
Pongo la prueba y caigo con gripe, una semana en casa, bien me dije, no importa esto esta en la red así que seguimos...

En un primer momento preguntaban todos lo mismo, dónde estaban las preguntas o los vídeos que necesitaban ver para contestarlas, yo no respondí, pero recibía sus mensajes, (puede que esto resulte raro, hasta inapropiado, pero...) la tercera pregunta que hacen encuentran respuesta por parte de ellos mismo, surge la colavoración, en cómo encontrar, cómo resolver.


Se los quería comentar porque mi corazón revienta de orgullo: ellos están aprendiendo porque necesitan saberlo, y por lo tanto colaboran, pero además lo hacen juntos, yo miro de arriba, si necesito intervenir lo hago modero algún comentario contesto algo directo, pero no cosas que pueden descubrir solos, explico la tarea, corrijo malos entendidos pero caminan.

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